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INFORMACIÓN ADICIONAL SOBRE LA MACROBIÓTICA

  • ¿Qué es?
  • Principios básicos
  • Alimentación macrobiótica
  • Macrobiótica y medicina oriental
  • Historia
  • George Ohsawa
  • Michio y Aveline Kushi
  • Futuro
  • Macrobiótica Americana

¿Qué es la macrobiótica?

Como ocurre con muchas disciplinas, corrientes de opinión o movimientos sociales, medianamente complejos, puede ser controvertible definir que es la Macrobiótica. Lo intentaremos en un breve texto, aunque más no sea para iniciar el debate. En primer lugar describiremos, los aspectos principales de la Macrobiótica más conocida en el mundo y que fuera desarrollada por maestros de Extremo Oriente, es decir la Macrobiótica Oriental; para luego hacer una breve referencia a la que se ha dado en llamar Macrobiótica Americana.

 MACROBIÓTICA ORIENTAL

1. Descripción General

Vivir una gran vida

 La macrobiótica no es una filosofía ni una religión, ni tampoco es una doctrina espiritual, una mística o un régimen dietético. Analicemos la palabra: biótica: arte o manera de vivir; macro: grande.

Por lo tanto, es la “manera de vivir una gran vida”. Esta práctica es la aplicación de una interpretación del orden del universo visible, o en otras palabras, la aplicación de las leyes del cambio o transformación.

Desde el principio de los tiempos, el Hombre ha intentado descubrir estos fenómenos. En un pasado lejano, los chinos explicaron las leyes del cambio en un solo principio, muy simple: los polos alternativos, complementarios y dinámicos, designados por “yin” y “yang”. Hace poco más de cincuenta años, el maestro Georges Ohsawa formuló de nuevo esta antigua filosofía y demostró su valor práctico en el terreno de la medicina y de las ciencias exactas. Es una lógica dialéctica y paradójica, basada en lo que Ohsawa llamó el “Principio Unificador”.

Para llegar a reconocer este Orden del Universo que nos rodea, es preciso alcanzar el orden interior (orden en los órganos de percepción y en las facultades de interpretación) y la armonía entre el cuerpo y su entorno. El modo más sencillo de conseguirlo es vivir de forma ordenada y, en primer lugar, comer de forma ordenada.

 ¿Qué significa “vivir y comer de forma ordenada”?

 Como todo lo que nos rodea cambia continuamente (día-noche, lluvia-sequía, verano-invierno), para vivir en armonía es esencial que no se viva en tensión, ni crispado. La macrobiótica no es mas que una regla de vida muy flexible basada en el principio básico yin-yang. El hilo conductor es el “non credo” (no creo). Ello significa que los descubrimientos más significativos de nuestra existencia no deben “pensarlos” otros por cuenta nuestra, sino que deben ser el resultado de una reflexión personal, de introspección y de meditación. Esos descubrimientos animan nuestra vida...

Cuando vivimos en armonía con “el Cielo y la Tierra” (que son la manifestación yin-yang del universo), reina en nosotros lo que denominamos la salud, la paz y la felicidad (respectivamente: armonía entre el hombre y su medio biológico, armonía entre el hombre y la sociedad, armonía entre el hombre y el universo). La “Tierra” nos procura el alimento que forma nuestra sangre, las células, los huesos, etc. Del “Cielo” (el mundo energético) recibimos unas vibraciones que se manifiestan en forma de deseos, sueños, ideas, amor. Tales vibraciones son complementarias del estado de nuestro organismo y su percepción depende de nosotros mismos (compárese con los programas de radio y televisión, que son diferentes según elijamos la frecuencia o el canal). Creamos y renovamos continuamente este estado psíquico mediante:

1) La alimentación: la calidad, la cantidad y la forma de comer (por ejemplo, si comemos de prisa o lentamente, si masticamos bien o no, etc.).

2) Todos los factores que influyen en nuestro cuerpo: actividad, tipo de trabajo, temperatura, clima, ejercicios tales como deporte, yoga, etc.

De este modo, el Hombre dispone de numerosos medios para modificar su estado físico, lo cual le permite determinar la naturaleza de las actividades espirituales a las que se entregará voluntaria o involuntariamente, y determinar, por lo tanto, su vida misma. La influencia de la sociedad (condiciones de trabajo, stress, etc), por ejemplo, no es necesariamente negativa. Puede resultar determinante, pero sólo para los que son sensibles a ella; no es la causa única y primera de dificultades (aunque es altamente deseable que las sociedades evolucionen hacia estructuras más “humanas”).

Principios básicos

 Los principios macrobióticos son pocos y simples. Son omnivalentes y pueden percibirse a diario en la naturaleza y en nuestro entorno. Como vivimos en un mundo que cambia constantemente, los únicos valores estables son los principios del propio cambio:

Las siete leyes que rigen a la vez el mundo físico, limitado, relativo y el mundo metafísico, infinito, absoluto, son:

 1) Todo es manifestación diferenciada del Infinito.

2) Todo cambia.

3) Todas las contradicciones son complementarias.

4) Nada es igual.

5) La cara siempre tiene un dorso.

6) Cuanto mayor es la cara, mayor es el dorso.

7) Lo que tiene un principio, también tiene un fin.

 Los doce teoremas que gobiernan el mundo relativo son:

 1) El Universo es creado y constituido por las diversas combinaciones de yin y yang.

 2) Yin y yang surgen perpetuamente del infinito a una velocidad infinita. Se combinan y se separan, aparecen y desaparecen en relación mutua, y vuelven al infinito.

 3) El carácter de yang es centrípeto, compresivo; el de yin es centrígugo, expansivo. En consecuencia, yang produce los fenómenos como el ruido, la pesadez, el calor, la luz; mientras que yin produce el silencio, la liviandad, el frío, la oscuridad.

 4) Yang atrae yin, yin atrae yang.

 5) El Universo y todos los fenómenos son combinaciones a todas gradaciones y dimensiones de elementos de base utilitaria que reciben a yin y yang en todas proporciones.

 6) Todos los universos y todos los fenómenos son compensadores correctivos de yin y yang, buscando un equilibrio aproximado, momentáneo, dinámico, en sus diversas proporciones y gradaciones.

 7) No existen yin absoluto y yang absoluto.

 8) Nada es neutro. Siempre hay excedentes o deficiencias relativas de yin o de yang.

 9) La fuerza de atracción entre los universos como entre los fenómenos es proporcional a la diferencia de fuerzas yin y yang presentes.

 10) Yin rechaza yin, yang rechaza yang. La fuerza de repulsión es inversamente proporcional a la diferencia de las fuerzas yin y yang presentes.

 11) Yin produce yang, yang produce yin.

 12) Todos los seres se cargan de yang en su interior y de yin en su exterior.

 Los teoremas 5 a 12 son sólo corolarios de los teoremas 1 a 5. Por ejemplo 12 es sólo una consecuencia natural de 3 y 8 es consecuencia de 1.

Las leyes escritas y codificadas sólo son aplicables temporalmente, ya que no están ligadas íntimamente a la evolución de la vida. Por consiguiente, no hay leyes. Nuestro guía y maestro es la vida misma.

En varios libros de Georges Ohsawa se tratan con más profundidad estos temas y se realizan aplicaciones prácticas (por ejemplo en Filosofía de la Medicina de Extremo Oriente y en La Era Atómica y la Filosofía de Extremo Oriente, ambos de Publicaciones GEA).

La alimentación macrobiótica

La práctica dietética macrobiótica no es una dieta fija y rígida, sino más bien una forma flexible y lógica de comer que difiere de conformidad con el clima, medio ambiente, condiciones de salud, sexo, edad, nivel de actividad y necesidades personales. La práctica dietética tipo provee una variedad y selección casi ilimitada para preparar comidas saludables, deliciosas y atractivas ajustadas a nuestros requisitos especiales.

El principio clave es la utilización de cereales integrales en grano (incluyendo arroz integral, cebada, mijo, maíz y otros) como alimentos centrales de base. De un día a otro y de una comida a otra alrededor del mundo, cada cultura y civilización previa ha reconocido la importancia de los cereales integrales como alimento básico. En la sociedad moderna, el cereal ha sido reemplazado en gran parte por aves de corral, carne, lácteos y otros productos animales, con el consiguiente perjuicio físico, mental, social, ambiental y espiritual para la salud.

Para revertir esta tendencia hacia una degeneración biológica y espiritual, la sociedad moderna está comenzando a redescubrir la importancia central de los cereales integrales (incluyendo formas parciales como la fibra y el salvado). En los últimos años todas las principales asociaciones médicas y científicas alrededor del mundo han emitido orientaciones dietéticas recomendando aumentar el consumo de cereales integrales, verduras, legumbres y otros alimentos naturales sin refinar y reducir, consecuentemente, el consumo de carne, aves de corral, huevos, lácteos, azúcar y otros carbohidratos refinados, así como alimentos altamente procesados y quimicalizados.

En comparación con los hábitos dietéticos actuales practicados por la sociedad moderna, la práctica macrobiótica propone los cambios siguientes:

 1) Más carbohidratos complejos y menos azúcares simples.

2) Más proteína de calidad vegetal y menos proteína animal.

3) Menor consumo general de grasas; más grasas insaturadas y menos grasas saturadas.

4) Más consideración por el equilibrio de varias vitaminas, minerales y otros factores nutricionales.

5) Mayor utilización de alimentos naturales cultivados orgánicamente utilizando más técnicas tradicionales para procesar alimentos, y menos alimentos procesados artificial y químicamente).

6) Consumo de más alimentos en su forma integral en todo lo posible, y menos alimentos refinados y parciales.

7) Consumo de más alimentos ricos en fibra y menos alimentos que han sido desvitalizados.

 La práctica dietética macrobiótica comparte orientaciones similares a las guías dietéticas recomendadas por las siguientes asociaciones médicas y científicas nacionales (Estados Unidos) e internacionales:

 a) El informe del Comité selecto del Congreso de los Estados Unidos sobre Nutrición y Necesidades Humanas: Metas Dietéticas para los Estados Unidos (1977).

b) El Informe del Cirujano General de Estados Unidos: Health Promotion and Disease Prevention (1979).

c) Un informe de 472 páginas emitido por la National Academy of Sciences: Diet Nutrition & Cancer (1982).

d) Orientaciones Dietéticas de la American Heart Association (1985), la American Cancer Society (1984), la American Medical Association (1987), el Canadian Department of National Health and Welfare (1977), y el National Advisory Committee on Nutritional Education del Reino Unido (1983), el Panel on Nutrition and Prevention of Diseases en Japón (1983), el Ministerio Japonés de Salud y Bienestar (1985) y otros cuerpos científicos y médicos.

e) Un informe de 749 páginas emitido por la National Academy of Sciences (Estados Unidos): Diet & Health: The Implication for Reducung Chronic Desease (1989).

f) Orientaciones emitidas por los Departamentos de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos (Estados Unidos): Dietary Guidelines for Americans (1990).

g) Un estudio internacional propiciado por el U.S. National Cancer Institute y el Chinese Institute of Nutrition & Food Hygiene: Diet, LifeStyle, and Mortality in China (1990).

h) Las orientaciones del Physician Committee for Responsible Medicine (Estados Unidos, 1991).

i) La Right Eating Pyramid bajo consideración del Dpto. de Agricultura de Estados Unidos (1990).

j) Orientaciones por la Organización Mundial de la Salud (1982,1990).

Macrobiótica y Medicina Oriental

 La medicina tradicional de Extremo Oriente antecede en miles de años a la científica moderna. Ha resistido las pruebas del tiempo y orientado a incontables multitudes en el camino de la salud y la felicidad. En años recientes, la medicina oriental ha estado concitando la atención y el respeto de un número creciente de practicantes modernos de la salud.

La filosofía que generó la acupuntura, el masaje shiatsu, la moxabustión, la imposición de manos y la medicina herbaria es sumamente profunda. La medicina oriental deriva de una comprensión intuitiva de la Ley de Transformación que gobierna todas las cosas, incluyendo la toma de conciencia de la energía inmaterial que vivifica el cuerpo humano y todas sus funciones.

La práctica de la medicina oriental no puede ser uniformada. Por ejemplo, el diagnóstico de los pulsos, uno de los métodos orientales para evaluar la salud, no puede ser plenamente dominado sin desarrollar una sensibilidad absoluta en todo lo que se refiera al Ki, la energía invisible que constantemente fluye a través del cuerpo humano y de todo el universo. Lo mismo es válido para la acupuntura. El masaje shiatsu, la imposición de manos y la medicina herbaria, ya que la implementación de la terapia correspondiente depende de la salud, sensibilidad y experiencia del practicante. En la tradición de la medicina de Oriente, antes de calificarse para orientar a los demás, el médico debía ser un dechado de salud.

La meta de la medicina oriental se encuentra mas allá del tratamiento de la enfermedad individual. A este nivel, la medicina se vuelve más educativa que terapéutica y el médico en un maestro que instruye un claro entendimiento de los principios de la vida y la salud. Este también es el propósito de la enseñanza macrobiótica, basada en una comprensión intuitiva, corroborada luego experimentalmente, de cómo factores tales como dieta, estilo de vida, medio ambiente y forma de pensar contribuyen a la salud. (ver Macrobiótica y Medicina Oriental de Michio Kushi y Phillip Jannetta, Publicaciones GEA).

 Macrobiótica y Sociedad

 Como ya dijimos, la macrobiótica es una forma de vida y no un tratamiento para enfermedades específicas. Como ya lo han descubierto millones alrededor del mundo, esta forma de vida ofrece un método práctico, empezando por una auto-reflexión y una dieta adecuada, para recuperar y conservar una salud óptima.

Pero el propósito fundamental de la enseñanza macrobiótica y de la medicina oriental se extiende más allá. La meta de estas propuestas tradicionales es crear una sociedad saludable y pacífica donde la comprensión de la salud forme parte de cada uno de nosotros. Implementada de una manera integral, esta propuesta podría resolver las guerras, el hambre, el crimen, la degeneración biológica y psicológica, la destrucción del medio ambiente, la descomposición de la familia y otros problemas planetarios.

A través del mundo se acrecienta el interés por la macrobiótica, y más recientemente en Europa Oriental. Esta tendencia indica que nos estamos moviendo ahora hacia el desarrollo de una Medicina de la Humanidad, capaz de sintetizar la comprensión tradicional y la moderna y de establecer planetariamente la salud y la paz en el futuro. A un nivel individual, el dominio de las técnicas y la comprensión de los principios de estas consideraciones holistas puede conducir a una toma de conciencia más profunda de la vida, salud, naturaleza y del origen y destino humano. (Recientemente, Publicaciones GEA, editó la Guía Macrobiótica Mundial, con más de 1000 referencias de centros macrobióticos, cursos, terapeutas, profesionales, orientadores, restaurantes y almacenes naturales y macrobióticos, en los cinco continentes. Está incluida en la revista La Macrobiótica en el Congreso de Estados Unidos, que forma parte de nuestro fondo editorial).

Historia de la Macrobiótica

 Hace miles de años, grandes sabios, basados en la observación, instituyeron leyes dietéticas, médicas o religiosas: el Código de Manu en la India; el código Hebreo, el Nei Ching y el Honso Komoku (el primer libro de medicina herbaria) en China; y la dieta Zen en Japón, son sólo ejemplos. Al menos algunos de ellas pueden ser considerados antecedentes remotos de la Macrobiótica.

A mediados del siglo XIX la dieta general del Japón era muy similar a la dieta macrobiótica. El ganado servía como bestias de carga, y no por su carne, y los lácteos eran desconocidos. Cuando en 1859, el embajador de E.U. solicitó una vaca para suministrarle leche para su té, los diplomáticos japoneses no lo podían creer. A pesar de esto, los japoneses adoptaron rápidamente las costumbres occidentales. En 1871, llegaron los primeros médicos alemanes para enseñar y practicar la Medicina y cirugía occidental. Para el año 1883 se prohibió la Medicina tradicional, permitiendo sólo la occidental.

 Los iniciadores

 Aunque por lo general se considera a Georges Ohsawa como el fundador de la Macrobiótica, R. E. Kotzsch en su libro Georges Ohsawa y la Tradición Religiosa del Japón (Publicaciones GEA) ha seleccionado a Ekken Kaibara (1630-1716) como el primero de sus dos antecesores. Kaibara viajó ampliamente, escribiendo libros de botánica, geografía, medicina herbal y moral. A la edad de 83 años escribió un libro que fue traducido al inglés y titulado “Secretos Japoneses de la Buena Salud.” Dice en el capítulo 1º: “Es muy natural que quien haya sabido aplicar la conservación de la salud, tendrá un organismo fuerte que rechazará todas las enfermedades, sobreviviendo a la edad que la Providencia quiso que viviera y que goce de todo...” La enfermedad, como la salud, es algo que crea cada uno. Citando el Tao Te Ching, Kaibara hace notar: “que tenemos la vida en nuestras propias manos”.

Si lo aceptamos a Kaibara como abuelo de la Macrobiótica, parece razonable designar al doctor Sagen Ishizuka como el fundador de la disciplina macrobiótica moderna. Nacido en 1860, en un país en rápida expansión y modernización, consideraba que se había perdido gran parte del enorme valor de la dietética tradicional. Decidió revivirla y presentarla en forma científica moderna. Este fue el fundamento sobre el cual construyeron Ohsawa y otros.

Ishizuka estudió Medicina Occidental, recibiéndose como médico. A la edad de 28 años fue médico militar. Poco después sufrió una condición renal crónica que no pudo curar la Medicina ortodoxa. Comenzó a experimentar con su dieta y descartó la carne y los lácteos comiendo principalmente arroz integral, legumbres, verduras y derivados, recuperándose de su enfermedad. Asimismo se embarcó en estudios antropológicos y químicos y leyó los periódicos científicos de Occidente. Publicó en 1897, a los 37 años de edad, su obra más importante: A Chemical Nutritional Theory of Long Life, donde cita incontables experimentos por él mismo realizados y por otros para apoyar sus teorías, determinado a dar por éstas una explicación científica “respetable”. En el año siguiente, produjo para el público en general una guía práctica sobre dieta que fue editada 23 veces. Su fama creció a pasos agigantados y se vio forzado a limitar su número de pacientes ¡a 100 por día! Tuvo también muchas consultas por correo que, debido a su fama, le llegaban con sólo poner en el sobre: “Doctor Verdura, Tokio”, “Doctor Sopa de Miso, Tokio”, “Doctor Daikon, Tokio”; o “Doctor Antidoctor, Tokio”. . En 1907, un grupo de sus seguidores inició una asociación japonesa llamada Shoku-Yo-Kai, para algunos la primera organización macrobiótica.

Su técnica curativa se basaba en el reconocimiento de cinco principios muy importantes:

 1. Los alimentos son el fundamento de la salud y felicidad.

2. El sodio y el potasio son los elementos antagónicos y complementarios básicos en el alimento, y determinan mas fuertemente su carácter o calidad “yin/yang”.

3. Los cereales en grano son los alimentos básicos del Hombre.

4. Los alimentos deben ser integrales, sin refinar y naturales.

5. Los alimentos deben cultivarse en la localidad donde se consumen y las verduras consumidas deben ser de estación.

George Ohsawa

 Varios años después de fundada la Shoku-Yo-Kai, un joven estudiante llamado Yukikazu Sakurazawa oyó hablar de esta propuesta médica y dietética por dos discípulos del Sr. Ishizuka. Más tarde este joven adoptó el nombre de Georges Ohsawa. Nació en Kioto en 1893. Desde 1923 hasta su muerte en 1966, la Historia de la Macrobiótica es virtualmente la de la vida y trabajo de Ohsawa. Tanto su madre como su hermana habían sucumbido a la tuberculosis y él mismo contrajo la enfermedad. Habiendo recibido poca esperanza por parte de la Medicina occidental, aplicó las enseñanzas de Ishizuka y se curó. Hasta los 30 años se dedicó al comercio, en el cual se destacó viajando por Occidente. En 1923 el terremoto de Tokio seguido por el incendio destruyó las oficinas de su firma y se quedó sin trabajo. Se unió al Shoku-Yo-Kai, y más tarde fue elegido como su presidente. Antes de empezar Ohsawa su prolífica carrera como escritor, sólo había en el Japón unos pocos libros sobre el tema salud y dieta.

El Sr. Akira Iida era director de la Shoku-Yo-Kai, y uno de los editores de la revista publicada por esa organización. Alrededor de 1925, el Sr. Ohsawa escribió muchos artículos para esa revista y en 1928 se publicaron sus primeros libros: Fisiología de la Mentalidad Japonesa y Biografía de Sagen Ishizuka.

Posteriormente estableció su propia organización: el Instituto del Principio Unificador (y más tarde el Centro Ignoramus), donde se dedicó más a la enseñanza de la filosofía de yin y yang que al tratamiento directo del enfermo. Desde allí en adelante el Sr. Ohsawa dedicó su vida a dictar conferencias en todo el mundo y escribir sobre filosofía macrobiótica y su aplicación, hasta su muerte a los 74 años.

La primera mención del término macrobiótica por Georges Ohsawa fue en la traducción al japonés de La Incógnita del Hombre de Alexis Carrel, aunque no apareció en el texto principal sino en la posdata. Su primera utilización textual de la palabra fue en Macrobiótica Zen, que escribió en idioma inglés en 1959. Fue publicado en inglés por el Centro Ignoramus de Japón (Nipón C.I.) en 1960 (y en castellano por Mauricio Waroquiers en 1980). A su vez, la palabra macrobiótica fue usada originalmente en la literatura por el estudioso alemán Christophe Wihelm Von Huefeland en Das Macrobiotik (1796). En 1958, Ohsawa conoció a un descendiente de Von Hulefand en Alemania.

Durante su vida, Georges Ohsawa escribió mas de 300 libros y folletos en japonés, francés, inglés y alemán y hoy más de 30 libros fueron traducidos al inglés, alemán, sueco, flamenco, francés, portugués, italiano, castellano y vietnamés, entre otros. Además de los ya mencionados (Filosofía de la Medicina de Extremo Oriente y La Era Atómica y la Filosofía de Extremo Oriente) se encuentran disponibles, en castellano, otros libros de Ohsawa: El Primer Libro de la Macrobiótica, Macrobiótica Zen, El Orden del Universo y El Libro del Judo, todos de Publicaciones GEA).

Los que dan a Ohsawa como fundador de la Macrobiótica se basan, entre otros, en los hechos siguientes: a) su prolífica obra: los ya mencionados 300 libros y folletos a los que hay que sumar conferencias, seminarios, etc.; b) sus aportes a la fundamentación de la Macrobiótica partiendo de los principios de la filosofía y ciencia de Extremo Oriente; c) el haber sido el primero en utilizar el término Macrobiótica y d) el haber formado numerosos discípulos que la difundieron en los cinco continentes.

Aunque Ohsawa no logró ver cumplido su sueño de una revolución macrobiótica mundial, como queda dicho inspiró a muchos jóvenes con sus libros, charlas y seminarios. Algunos de sus estudiantes, incluyendo Michio y Aveline Kushi y Herman y Cornelia Aihara, llevaron a E.U. la antorcha de la Medicina tradicional y la Macrobiótica y más tarde la difundieron al resto del mundo.

La Macrobiótica en Estados Unidos.

En Estados Unidos miles de personas están usando los principios de la macrobiótica para sus vidas cotidianas en todas las ciudades principales, y el número de personas adoptando esa forma de vida crece día a día. Ahora en todo Estados Unidos y Canadá, miles de almacenes de productos naturales venden los alimentos básicos utilizados en la dieta macrobiótica: cereales integrales, verduras y legumbres orgánicas, algas, y productos especiales como misso, tofu, seitán, etc.

Existen además numerosos centros macrobióticos que generalmente ofrecen charlas técnicas y clases de cocina y allí personas dedicadas prestan una mano a los que al principio pueden considerar que se trata de una dieta extraña y una forma de vida demasiado idealista.

Los Kushi

Michio Kushi ha tenido una destacada tarea en la difusión de la Macrobiótica en Estados Unidos y, en general, en Occidente. Nació en Kokawa, Japón, en 1926. De joven dedicó unos años al estudio de las leyes internacionales en la Universidad de Tokio, y militó activamente a favor de la paz mundial y la constitución de un gobierno federal a nivel mundial, durante el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces que conoció a Georges Ohsawa, inspirado por cuyas enseñanzas comenzó a estudiar la aplicación de los conocimientos tradicionales a la solución de los problemas del mundo moderno.

Se trasladó en 1949 a los Estados Unidos (dos años después lo haría su esposa Aveline), para poder continuar sus estudios en la Universidad de Columbia. Los Kushi introdujeron a Norteamérica y al mundo los alimentos integrales y la agricultura orgánica. También aportaron la acupuntura, el shiatsu y otras artes curativas. A través de sus clases y seminarios, institutos y publicaciones, se ha entrenado una entera generación de maestros, cocineros, profesionales sanitarios y pioneros de la alimentación natural, difundiéndose para influenciar la sociedad en numerosos niveles. Decenas de miles y sus familias han recuperado su salud como resultado directo de las orientaciones macrobióticas. Millones más se han beneficiado gracias a los alimentos integrales disponibles de costa a costa en dietéticas, supermercados y restaurantes.

Michio Kushi ha dado conferencias sobre la Filosofía, la Medicina y la Cultura Oriental, y sobre la Macrobiótica, en toda América del Norte, y del Sur, Europa y el Extremo Oriente. Dentro de su comprensión única del hombre y del Universo, desarrollada a partir de una profunda comprensión de la Ley, de la Filosofía y de la Medicina, ha aplicado la tradicional sabiduría del Extremo Oriente y de otras culturas, al mejoramiento de trastornos biológicos y de desórdenes sociales, y ha formulado al mismo tiempo un proyecto dinámico para el futuro de la humanidad.

En 1972 fundó la empresa Erewhon Inc., distribuidora de alimentos naturales y macrobióticos, y más tarde la East West Foundation y el East West Journal. Preside actualmente el Instituto Kushi, creado en 1979, y que tiene su Sede en Becket, Massachussets. En 1986 fundó One Peaceful World una red internacional de informaciones, centros educacionales y de negocios, familias, amigos y otras asociaciones dedicadas a la salud y a la paz mundial.

Publicó numerosos libros entre los que pueden citarse: Curación Natural, Diagnosis Oriental, Embarazo Macrobiótico y Crianza, Introducción a la Filosofía y Medicina Oriental, Macrobiótica y Medicina Oriental, La Dieta para un Corazón Fuerte, La Dieta Preventiva del Cáncer, Prácticas Espirituales, Remedios Macrobióticos Caseros, SIDA, Macrobiótica e Inmunología Natural (todos ellos forman parte de nuestro fondo editorial), y varios otros.

 La épica de la Macrobiótica Estadounidense

 La historia de la Macrobiótica en Estados Unidos es una épica moderna. Como otras generaciones de inmigrantes, Michio y Aveline Kushi llegaron a su nueva patria sin un centavo, pero inspirados por un sueño de paz y libertad. En los primeros años frotaron pisos, fueron changarines, y trabajaron duro en otras tareas manuales para comer y vivir, y criar una familia. A medida que aprendían el inglés, echaron sus raíces, primero en Nueva York y luego en Boston. Afrontaron la furia de las autoridades inmigratorias, de la FDA y de muchos personajes de escasa amplitud mental.

El mayor triunfo de la Macrobiótica estadounidense ha sido visionario, ofreciendo a la gente una más profunda comprensión de la naturaleza y del cosmos y una perspectiva más saludable del futuro. Algunos de esos éxitos tuvieron particular cobertura en los medios de difusión.

- En 1963, Georges Ohsawa popularizó la Macrobiótica cuando basado en el diagnóstico facial de Oriente, advirtió en el New York Post que el Presidente Kennedy, poco antes de ser asesinado, enfrentaría un accidente o muerte violenta.- El doctor Anthony Sattilaro, experimentó una conversión dramática en la ruta a Filadelfia. Presidente de un gran hospital, el Dr. Sattilaro se curó de un cáncer incurable después de llevar en su coche dos “hitch-hikers” que le enseñaron una forma más equilibrada de comer; y su historia fue publicada en el Saturday Evening Post, la revista Life y un best seller: Recalled by Life.

- Influenciado por los Kushi y las investigaciones médicas de la Macrobiótica en la Harvard Medical School, se constituyó un Comité del Senado de E.U. sobre Nutrición y Necesidades Humanas que introdujo la revolución moderna de la salud. A medida que las organizaciones científicas y medicinales lanzaron nuevas orientaciones dietéticas a principios de los `80, los Cuatro Grupos Alimentarios —base de la ciencia nutricional moderna— fueron desplazados por la pirámide alimentaria basada en cereales integrales en grano y sus productos naturales.

Quincuagésimo aniversario

 En el año 1999, con motivo de cumplirse 50 años desde que los esposos Michio y Aveline Kushi comenzaran a difundir la Macrobiótica en Estados Unidos, se produjeron numerosos actos y homenajes. Entre ellos podemos citar:

 1) Inauguración de la Muestra sobre Historia de la Macrobiótica y de las Terapias Alternativas en el Instituto Smithsoniano y realización de un Simposio alusivo. El Directorio de este Instituto está integrado por el Vicepresidente de Estados Unidos, el Presidente del Tribunal de Justicia, tres miembros del senado, tres de la Cámara de Representantes y nueve ciudadanos designados por el Congreso.

2) La conferencia dictada por Michio Kushi ante el Comité de Reforma Gubernemental del Senado sobre “El papel del dianóstico precoz y de la Medicina Complementaria y Alternativa en los cánceres femeninos”.

3) El homenaje del Congreso a Michio Kushi. Realizado el 7 de Junio de 1999, quedó así reflejado en el Diario de Sesiones del Congreso de los Estados Unidos:

 “Diario de Sesiones del Congreso

Sesión y Deliberaciones del Congreso nº 106

Cámara de Representantes

Dennis J. Kucinich

Representante de Ohio

 En agradecimiento a Michio Kushi

 Sr. Presidente, hoy agradezco a Michio Kushi quien en este siglo 20 desarrolló la Macrobiótica. Esta dieta cataliza muchos de los cambios dietéticos y de estilo de vida observados en la corriente principal tomando lugar en el presente.

 La dieta macrobiótica estándar ha sido ampliamente practicada a través de la Historia por todas las civilizaciones y culturas principales. La dieta está centrada en cereales integrales en grano y sus productos u otros alimentos de calidad vegetal. Veinticinco a treinta por ciento de la alimentación diaria consiste de verduras y la ingestión remanente comprende sopas, porotos y algas marinas. El consumo de productos como carnes y lácteos es típicamente evitado. Michio Kushi, fundador de la Macrobiótica, nació en Japón, graduándose como Doctor en Leyes en la Universidad de Tokio, Departamento de Ciencias Políticas. Influenciado por la devastación de la Segunda Guerra Mundial, decidió dedicar su vida al establecimiento de la paz mundial y el desarrollo de la Humanidad.

 Kushi y su esposa Aveline introdujeron la Macrobiótica en Norteamérica en los años 1950, estableciendo el primer restaurante macrobiótico en la ciudad de Nueva York. En los años 1960, los Kushi se mudaron a Boston, fundando Erewhon, la primera manufactura y distribuidora de productos naturales en este país. En los últimos treinta años, Michio Kushi enseñó aquí y en el extranjero, ofreciendo charlas y seminarios sobre dieta, salud, toma de conciencia, y el encuentro pacífico del Este y Oeste. En 1978, los Kushi fundaron el Instituto Kushi, una organización educacional destinada a preparar líderes futuros de la sociedad, incluyendo maestros, orientadores, cocineros y consejeros de estilo de vida, siempre con la filosofía macrobiótica. En 1986, Michio Kushi fundó One Peaceful World, una red internacional de informaciones y sociedad de amistad de amigos, familias y centros de negocios y educacionales macrobióticos y otras asociaciones para ayudar a orientar la sociedad y contribuir a la salud y a la paz mundial. En los años 1980, Kushi inició contactos con los líderes gubernamentales y sociales en las Naciones Unidas, Organización Mundial de la Salud y la Casa Blanca. Los beneficios de la Macrobiótica para la salud han concitado la atención de sobresalientes profesionales de la Medicina. La American Cancer Society ha informado que la dieta macrobiótica puede reducir el riesgo de cáncer.

 El Instituto Smithsoniano anunciará la adquisición de la colección de la familia de Michio Kushi sobre Macrobiótica y Atención Sanitaria Alternativa y Complementaria durante una fecha especial de un día en el National Museum of American History en Washington D.C. el miércoles 9 de junio. Los eventos incluyen un simposio presentando a Michio Kushi y su esposa Aveline Kushi, una muestra de alimentación macrobiótica y libros, y la presentación de honores al Sr. y la Sra. Kushi por su significativo papel en el desarrollo de la atención sanitaria alternativa y complementaria y por la formación del movimiento de alimentos naturales e integrales.

 Solicito a mis colegas se unan conmigo para aplaudir la dedicación y dura tarea de los Kushi para ayudar a educar a la población mundial sobre los beneficios de la dieta macrobiótica.”

 Publicada en el archivo del Congreso, Junio 7, 1999, Volumen 145, N

 

Mirando al Futuro

 Para abordar el futuro es bueno recordar aquella vieja premisa: lo único permanete es el cambio. Tomando sólo los últimos cincuenta años vemos, por ejemplo que: llegó y desapareció la guerra fría; Japón y Alemania surgieron de las cenizas; la segregación racial e institucional y la discriminación religiosa han mayormente cedido a una sociedad multiracial y multicultural. La radio y la regla de cálculo cayeron ante la televisión y la computadora. La ópera espacial ocupa toda la gran escena donde antes reinaba la película del Oeste, y los héroes con chillonas y mecánicas voces como E.T. y R2D 2 hacen vibrar nuestros corazones, mientras allá lejos los vaqueros cantores cabalgan hacia el ocaso. El bife y el puré de papas cedieron a la hamburguesa y la papa frita, mientras que el “fast food” reemplazó a la comida casera. Pero ahora, en un nuevo giro, los chicos piden sandwiches de verdura, ensaladas y la nueva cocina vegetariana. Desapareció la tuberculosis, la polio y la escarlatina y aparecieron epidemias de coronarias, cáncer y diabetes. Se desvaneció el triunfo de las drogas milagrosas con el auge de microbios resistentes a químicos, y la emergencia del SIDA, enfermedad de vacas locas y otras nuevas plagas. El hombre marchó sobre la Luna mientras poluía la Tierra y ya no pudimos respirar.

 Los desafíos

 El comienzo de este nuevo siglo agrega a su vez nuevos desafíos. con sus amenazas de recalentamiento global, alimentos genéticamente alterados, clonaciones de órganos y partes corporales y otros aspectos artificiales de la vida moderna.

La tarea a realizar es tan grande y tan globalizada que difícilmente pueda ser encarada con éxito por grupos aislados. Para enfrentarla se requiere unir fuerzas a nivel planetario y para ello debería tenderse al trabajo conjunto de movimientos cuyas denominaciones puedan ser variadas (ecologistas, pacifistas, macrobióticos, etc.) pero que persigan objetivos básicos comunes.

 La propuesta

 Como un simple aporte a ese movimiento global resumimos y adaptamos parte de la propuesta de Michio Kushi, en su exposición durante el mencionado Simposio del Instituto Smithsoniano:

  1) Alcanzar la salud a través de una forma adecuada de vivir y de comer. Respecto del comer y a efectos de optimizar los recursos del planeta, la dieta debería estar basada en cereales integrales en grano y verduras, leguminosas, algas de mar, con un consumo ocasional de pescado y mariscos, nueces, semillas y bebidas no estimulantes. Apoyar la agricultura orgánica; tener conciencia del medio ambiente conservándolo limpio y natural y respetando la vida vegetal y animal. Cocinar adecuadamente para producir un equilibrio energético y nutricional que conserve nuestra salud. Conservar el agua en su estado natural, utilizando tecnologías naturales para purificarla si está contaminada. Respecto del vivir recordemos que a la sociedad la construimos entre todos y su evolución dependerá de lo que aportemos a nivel vibracional: pensamientos, deseos, ideas, y de una participación activa en las organizaciones sociales.

 2) Tengamos respeto por nuestros padres y antepasados y por las culturas y costumbres tradicionales de la Humanidad; dedicación por el prójimo, en especial por las generaciones jóvenes. Sobrepasar todo perjuicio y lograr la hermandad con toda la humanidad para que declinen la violencia, los crímenes, y las guerras, desarrollándose mentes claras y calmas y sociedades armónicas a través de la transformación biológica resultante de esa nueva forma de comer y de vivir.

 3) Una educación para desarrollar nuestra toma de conciencia y apreciación por las leyes universales de cambio y armonía, incluyendo el desarrollo de la conciencia humana; comprender nuestro origen y destino común, como hermanos y hermanas en este planeta, y superar los prejuicios y la discriminación.

  4) La evolución de la humanidad a través del conocimiento de la misma es una manifestación espiritual en este planeta del universo eternamente cambiante; el desarrollo evolutivo, desde el homo sapiens al homo pacífica (la Humanidad pacífica) al homo spiritus (la Humanidad espiritual). Luego, construyendo a partir de esta nueva civilización espiritual, que se desarrollará y extenderá adicionalmente hacia la civilización del sistema solar.

MACROBIÓTICA AMERICANA

(Parte inicial del trabajo publicado en la Revista Vida Macrobiótica Nº 3)

 ¿Por qué Americana?

 El estudio de la historia de las civilizaciones nos permite comprobar, con variados ejemplos, la simultaneidad del proceso histórico; muchos pueblos han gestado hombres o culturas con visiones coincidentes en sus aspectos religiosos, filosóficos o científicos, aunque no pueda establecerse contacto alguno entre ellas.

Michio Kushi nos plantea la teoría de que aquello que unifica el pensamiento de un pueblo es el alimento que consume; iguales patrones alimenticios, aun cuando medien tiempos o distancias enormes, generan en los hombres que se alimentan así un juicio similar. Y afirma Kushi que si nosotros nos alimentamos con tales premisas, recuperaremos la memoria ancestral y desarrollaremos una visión del mundo idéntica a la de las grandes culturas de la Historia (la de la Historia grande, no la que escribieron los vencedores a lo largo de su evolución).

Y es así porque la cosmovisión del hombre se produce a partir de la forma en cómo incorpora el medio ambiente (su Madre original) a su medio interno y los transforma, transformándose a sí mismo. De tal modo, a través del alimento (físico y vibracional) el hombre se informa del medio que lo rodea y lo duplica. Crece y se desarrolla como un continuum.

Simultáneamente, evoluciona a expensas del acto vital de aplicar su intelección en la modificación consciente de ese medio, de modo tal que le sea propicio. La primera y más acuciante amenaza es el generar un hábitat adecuado a sus requerimientos; para ello, debe desentrañar las leyes ocultas de la naturaleza, descifrarla en sus entrañas para que ésta le conceda sus dones.

En la instancia en que el hombre pasa del estado de recolector y asienta su cultura en la obtención de frutos del suelo, los ciclos naturales de las estaciones se convierten en la primera llave para dominar.

Así, la astronomía se entronca en el saber primordial del hombre con la filosofía y la religión. Del Cielo le llegan las bendiciones y los anatemas de la Naturaleza. El poder predecir y desalentar la ira de Dios posibilitará sobrevivir o sucumbir.

Pero ese Dios primitivo no es hermético ni esquivo. Está transparentemente revelado en el Cielo, su reino. Sol y Luna, estrellas y constelaciones constituyen un libro de accesible lenguaje. De ahí deducimos que la astronomía y arquitectura astrofísica son las raíces de donde se erguirán Ciencia y Religión, inescindiblemente unidas en la comprensión de los pueblos protohistóricos.

La aseveración de Kushi acerca de la forma de recuperar esa visión por el alimento adecuado, debe ser comprendida en su real significación. El hombre ha experimentado un proceso cultural milenario que lo condujo, para bien y para mal, a la coyuntura presente de nuestra civilización. No es aconsejable proponer una revisión histórica que pueda ser descartada por retrógrada. El tiempo histórico describe una espiral que gira sobre sí misma, pero desde diferentes niveles orbitales. El juicio que debemos aplicar no pasa por adoptar formas antiguas en desmedro de las propias sino en realizar la síntesis del hombre como una unidad metahistórica.

Desde otro punto de vista, a partir de G. Ohsawa y hasta la fecha, la Macrobiótica ha sido interpretada como sinónimo de un centrismo japonés poco adaptado a la realidad occidental. Justo es reconocer que hemos aportado poco para desmentir esa opinión.

Dice al respecto Ronald Kotzsch: “...Ohsawa se esforzaba por curar a los occidentales con técnicas que le eran familiares, desconociendo o sin dar importancia a la farmacopea indígena y prácticas médicas que se habían utilizado tradicionalmente en los países que visitaba”. Desde la terminología de Yin y Yang hasta las mínimas modalidades dietéticas, toda la práctica macrobiótica se imbuye de una fuerte e innegable influencia japonesa.

Si bien, simultáneamente, debemos reconocer que la tradición milenaria oriental y su cosmovisión no son locales sino ecuménicamente humanas, los propios discípulos de Ohsawa, como el Prof. Tomio Kikuchi, han comprendido esto y estimulado a sus alumnos a revertir esta tendencia y producir una forma de pensamiento propio que no traicione a la Tradición. Aún, empero, se nota la ausencia de un occidental con una capacidad de síntesis a la par de los orientales.

Si vamos a la esencia del pensamiento de Ohsawa, su ley natural del Shin Do Fuji (Ver Vida Macrobiótica Nro. 2) “Hombre y medio ambiente son uno” exige al hombre escoger los alimentos en armonía con su entorno inmediato; por extensión, su cultura (que involucra desde el más primigenio conocimiento inherente al cultivo del suelo hasta el cultivo de sí mismo en el plano filosófico o espiritual) debe emanar de la interpretación y transformación de la naturaleza que lo formó.

En la medida en que el hombre se hace centro de su microcosmos, puede convertirse en modelo de macrocosmos, que lo eleva del plano ontológico al de la especie toda.

Justamente, la consideración de estas cuestiones motivó el presente trabajo.

¿Por qué no americana?

Cabe entonces preguntarnos. Si aquí, en nuestra tierra, se dieron las condiciones propicias para el desarrollo de una cultura que alcanzó logros equiparables a las grandes civilizaciones universales.

Reviendo nuestro pasado, descubrimos fascinados que aquí, en América, prosperó una tradición cuyos alcances científicos y filosóficos forman parte del cauce común del acervo cultural humano y tiene puntos de contacto inobjetables con el saber oriental, del cual tanto y tantos hemos abrevado.

Aquí en América el hombre andino desveló el cielo y descubrió los ritmos cósmicos, el patrón universal que conecta al universo con el hombre, macro con microcosmos, lo infinito con lo infinitesimal.

Su calendario, sus templos, sus ciudades y sus prácticas agrícolas nos permiten interpretar un conocimiento recóndito y al mismo tiempo esencial; el orden natural que gobierna cada ser y cada cosa.

Lamentablemente, la penetración e invasión cultural occidental hizo que se perdieran los más ricos aportes culturales de estas tierras, que mucho habrían posibilitado acercarnos más a nuestro ser auténtico.

En un intento por aproximarnos a la valoración de esta cultura, recurrimos a 2 obras altamente significativas: Genesis de la Cultura Andina del arquitecto peruano Carlos Milla Villena y América Profunda, del argentino Rodolfo Kusch. De más está decir que no es nuestra pretensión más que brindar un aporte que motive al lector, por principio, la lectura de las obras citadas y, además, estimular se estudie más detenidamente la tan poco abordada problemática americana.

 3.500 años de Comunión entre Cielo y Tierra

Las crónicas de la Colonización española en América nos han conformado un fresco distorsionado de la realidad de los pueblos sometidos, especialmente los relatos de la conquista del llamado Imperio Inca, el cual sucumbió finalmente ante la presión devastadora de la “civilización evangelizadora” occidental. El conquistador español, por regla general, despreció y bastardeó una cultura ancestral y que incluso era muy anterior a la suya propia.

Las laboriosas investigaciones y el estudio científico de los restos arquitectónicos, observatorios y geoglifos estelares, junto a la simbología presente en utensillos e iconografías, realizado por modernos investigadores, entre los que se ha destacado el nombrado arquitecto Carlos Milla Villena, prueban fehacientemente que el Mundo Andino precolombino, por algo más de 3.500 años, estableció un continuum cultural que esgrime ante nuestros azorados ojos los hallazgos de una ciencia religiosa, capaz de sustentar una forma de pensamiento equiparable a las grandes civilizaciones del globo.

Estos análisis y estudios llevados a cabo por el Arq. Villena permiten confirmar el supuesto que desde la Epoca Precerámica hasta las postrimerías del mal llamado Incaico (de 2.000 A.C. a 1.450 D.C.) se presenta un mundo ordenado en torno al culto estelar de la Cruz del Sur, cuyas proporciones geométricas son tomadas por el Hombre Andino como base para su Sistema Matemático, para cimentar su religión y filosofía y estructurar sus espacios regionales y arquitectónicos.

“Este culto y la preservación y desarrollo del conocimiento logrado” dice Villena, “parece estar a cargo de una jerarquía de amautas, arquitectos y astrónomos, quienes serían en realidad los Incas originales, organizados en una Institución: la Capaccuna, que subsiste en el tiempo de forma similar al pontificado católico romano”.

“Nuestro continente, cuyo nombre se ha perdido con la conquista, formó parte de un solo núcleo cultural, como lo atestiguan sus símbolos, mitos y conocimientos. Como se pudo probar, la Cruz del Sur se entronizó como el símbolo celeste que iría a posibilitar las leyes matemáticas, religiosas y sociales rectoras del mundo andino desde antes del 2.000 A.C.”

...“Las proporciones de la Cruz del Sur pueden representarse como un cuadrado y su diagonal, como lo hacía el Inca, pero igualmente pueden graficarse simbólicamente como un cuadrado inscripto dentro de un círculo que es justamente el símbolo con el que se representa en el mundo Maya al Gran Ordenador, cuyo nombre es Hunab K’U que en lengua maya quiere decir: “El Unico Dador del Movimiento y la Medida”. Se puede verificar por objetos hallados en descubrimientos arqueológicos de los Aztecas de México, la presencia de la Cruz cuadrada, como confirmación indiscutible del continuum cultural Amerindio, hecho hasta hoy comúnmente negado.

“Estimo inútil resaltar la identidad que existe entre el texto Qquiche Popol Vuh maya y las crónicas y monumentos del Perú.

...“estamos, como se ve, muy lejos de la ignorancia que nos describen los cronistas en general y Cobo en especial, y podemos afirmar que las formas de conocimiento científico de los peruanos antiguos, entran en el cuadro de las categorías templarias aunque, como es natural, guardan mayor afinidad y dependencia con los Aztecas, Mayas y Guatemaltecas (Imbelloni y Krickeberg, citados por Villena).

 (Continúa en la Revista Vida Macrobiótica Nº 3)

 

 

 

 

 

 

 

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